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Mujeres Sanadoras

Actualizado: 30 de ago de 2019

La sensación que quedó en el aire después de nuestro círculo fue agradecimiento. Te voy a contar por qué:

Hablamos de la Mujer Medicina, esta mujer que está dispuesta a acompañar la sanación de los otros, a reconocer que es un proceso, que no se pega al resultado sino que el objetivo es el proceso. Que es el amor, la compañía, el cuidado, las palabras, las que sanan el corazón, aunque no haya curación. También hablamos del “Wounded Healer”, ese arquetipo que sana desde su propio dolor y desde su propia experiencia, lo que le permite ser empático y poner al servicio del otro los hallazgos de su propio camino de sanación.  A partir de ahí, comprendimos varias cosas: Que solamente en la medida en que nos miramos y nos hacemos cargo de nuestras necesidades y dolores, podemos dar desde un lugar sincero y compasivo con nosotras y con los otros. Esto nos permite dar sin sentir que nos quedamos vacías, sino que, por el contrario, estamos dando y aportando desde un lugar que se recarga y que no tiene por qué desocuparse. También entendimos que esa sensación de vacío aparece después, de muchas maneras, y no exactamente como queremos  (quejas infundadas, enfermedades, depresión, etc), pues existe el resentimiento de que dimos y dimos y no recibimos nada a cambio. También conversamos sobre la necesidad de no pretender que somos las “Super Mujeres" que podemos con todo. Podemos y necesitamos pedir ayuda! Y a veces, lo que necesitamos es simplemente un espacio en el que podamos contar lo que nos pasa, sin soluciones inmediatas… solamente ser escuchadas… Esta es una necesidad que a veces no nos reconocemos, pero en el momento en que encontramos el espacio, descansamos, compartimos nuestra dificultad y nos aliviamos del peso de cargarlo todo.  Para mi, como siempre, este círculo es un espacio sanador. Las mujeres que estuvimos ahí, invitamos a nuestra sanadora, que nos permitió escuchar compasivamente, pudimos ser empáticas, y sobre todo, abrazar y acoger las historias de cada una. Yo me sentí así y lo agradezco infinitamente, pues, como les conté, había amanecido con pocas ganas de comenzar el día… y lo hice, y fui al círculo y salí con un ánimo muy diferente, sintiendo que no estoy sola en esto!!! Gracias Gracias. No estamos solas.

Hasta la próxima!

Un abrazo,

Natalia




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